miércoles 2 de noviembre de 2011

La Teranyina

La delicia de quedarse en casa porque sí, aunque sea Halloween, o solo por eso.
Los disfraces casi preparados, pero lo ignoramos todo y nos quedamos viendo La Teranyina, una película bastante intrascendente, creo yo dentro del panorama del cine español. Siempre que veo a Fernando Guillén deseo que me hubiese tocado como padre, en esa afición que tengo de imaginarme/buscar padres adoptivos, famosos o comunes. La Teranyina en catalán con subtítulos en inglés, una historia de luchas internas entre la rancia burguesía catalana de principios de siglo XX, y de luchas también entre esta misma burguesía y el pueblo, que hay que ver cómo luchaba entonces.
Por una vez me encantó no disfrazarme, porque además yo detesto este día y lo que representa y que se cambie la hora, como si hubiera un acuerdo tácito en hacerlo todo lo más lúgubre posible, en lo que es también el entierro oficial del verano.

Quiero estar en la punta de la nariz de Portugal el puente de diciembre, empezar a hacer dedo en largas distancias, aplicando las enseñanzas de Eszter y de Albert Casalls. Pero tengo un deseo más próximo en el tiempo, irme a casa a preparar batido de algarroba, mmmmm!

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