viernes 23 de diciembre de 2011

Cry me a river

Antes de ayer no pudimos ir a ver a Tonino Carotone en la malasañera sala Taboo, lo que hubiera sido bastante terapéutico, dados los tiempos de hispanidad exaltada que corren. Hay que estar muy deseperad@ para creer que un partido ultra-conservador puede generar algún cambio positivo y entusiasmarse con ello.
Madrid en manos de Ana Botella, me gustaría como Billie Holiday, llorar un río y así de paso finalizar el 'proyecto Manzanares' que Gallardón con su deserción deja abandonado. No soy para nada partidaria de nuestro ya ex-alcalde, simplemente creo que lo que le diferencia del resto des sus compañer@s de partido es que es educado y no cerril, práctico y no un pseudo-místico alucinado que provoca la hilaridad con las teorías más delirantes y trasnochadas que no puedan imaginarse; y europeísta y no cañí, pero tan de derecha o más como cualquiera. Lo que pasa es que ante la perspectiva de que le sustituya quien lo ha hecho, sin mediar elecciones de por medio (para qué si el país es suyo)no puedo inevitablemente lamentar su dimisión no anunciada y desmentida por él mismo hasta el último momento: que tenía un compromiso con los madrileñ@s y lo iba a cumplir hasta el final, ja.

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