O no sufrir por lo que todavía no ha pasado, que era lo que Jk siempre le decía a Belén que hiciera, y recuerdo que se lo decía siempre cuando íbamos en el coche.
Recojo aquí un pequeño antídoto contra dicho miedo, que a veces puede resultar paralizante. Es un fragmento del libro Otros colores de mi último descubrimiento literario, el escritor turco Orhan Pamuk. Hace relación al terremoto vivido en Estambul en 1999:
"Crees que habrá un terremoto y eso te asusta -me dijo levantando las cejas-. Pero vives cada momento como si no fuera a ocurrir en ese preciso instante. En caso contrario no podrías hacer nada. Pero esas dos ideas se contradicen. Por ejemplo, todos sabemos que es muy peligroso estar en el balcón durante un terremoto. Sin embargo, ahora voy a salir al balcón" y abrió lenta y cuidadosamente la puerta y salió al balcón. Yo no me moví de donde estaba sentado y ella contempló un rato la mezquita de enfrente y el paisaje del Bósforo que se veía tras los alminares. "Mientras estoy aquí -me gritó después- no creo que el terremoto vaya a ocurrir en este momento. Porque si lo creyera, el miedo no me permitiría quedarme aquí. -Luego entró y cerró la puerta-. Así, mientras he estado en el balcón, le he ganado una pequeña victoria a la idea del terremoto que tengo en la mente -dijo sonriendo casi imperceptiblemente-. Con esas pequeñas victorias acabaremos por vencer al terremoto."

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Trinos